PARÍS, Francia.- Jacques Chirac, el líder de la centroderecha francesa que gobernó durante 12 años, falleció ayer a los 86 años, víctima de una infección pulmonar.
Chirac, que fue un duro critico de la invasión estadounidense a Irak para derrocar a Saddam Hussein, en 2003, era un defensor de un mundo “multipolar” donde Estados Unidos no fuera el único país dominante del planeta.
Considerado un camaleón político, fue el segundo presidente de Francia con más años en el cargo (1995 a 2007) y dominó la política de su país durante décadas. Fue una figura esencial de la derecha francesa, origen de la conformación de los partidos conservadores de los 80 y 90.
Una preocupación constante fue recuperar el peso de Francia en el concierto de naciones, por lo que reanudó los ensayos nucleares en el Pacífico, mantuvo su independencia en el seno de la OTAN y frenó las tendencias más europeístas.
Siguiendo los pasos de Charles De Gaulle, héroe de la II Guerra Mundial, dedicó gran parte de su mandato a defender el estatus de Francia, reputación que reforzó cuando blandió su poder de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, contra una resolución que autorizaba la fuerza militar para buscar armas de destrucción masiva en Irak en 2003. Esa actitud le valió el anatema de “defensor de la Vieja Europa” por parte del gobierno del entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
Estados Unidos y Reino Unido invadieron Irak sin la aprobación de la ONU y nunca encontraron las armas de destrucción masiva.
Apenas iniciada su gestión, el 16 de julio de 1995 Chirac se convirtió en el primer presidente francés que reconoció la responsabilidad del Estado francés en la deportación y el exterminio de judíos en la II Guerra Mundial.
El 19 de enero de 2007, Chirac rindió homenaje a los judíos que fueron deportados a los campos de exterminio con la complicidad del régimen pro nazi de Vichy en la II Guerra Mundial. En su discurso en el Velódromo de Invierno de París, desde donde cerca de 13.000 judíos fueron enviados a campos de concentración nazi, en julio de 1942, admitió que Francia cometió “algo irreparable” y “entregó a los verdugos a sus protegidos”.
Ya retirado de la vida pública enfrentó, en 2012, un procesamiento por uso indebido de fondos públicos, en 2012, en le que se lo condenó a dos años de prisión, en suspenso. (Télam-Reuters)